El creador de ChatGPT lanza Worldcoin: promete una renta universal en criptomonedas a cambio de tus datos biométricos

Como si de un suerte de DNI universal se tratara, el creador de Chat GPT, Sam Altman, acaba de lanzar Worldcoin, un proyecto para certificar la identidad humana en el mundo digital a cambio de criptomonedas.


La verificación de que uno es un ser humano se hace a través de lo que la empresa llama ‘The Orb’, una bola metálica del tamaño de una pelota que escanea el iris de la persona en cuestión. Estos dispositivos ya están diseminados por algunas de las principales ciudades del mundo, incluidas Barcelona y Madrid. Después, para recibir las criptomonedas de Worldcoin hay que descargarse una aplicación. Los creadores aseguran que dar el nombre, correo electrónico o número de teléfono es opcional.

La idea de Altman surge de su preocupación por las consecuencias que la inteligencia artificial pueda tener en el desarrollo de la sociedad, lo que no deja de ser curioso, habida cuenta que él es uno de los principales impulsores de esta revolución desde la empresa que fundó, Open AI. Tools for Humanity, la empresa bajo la que opera Worldcoin, cuenta con más de dos millones de usuarios en 34 países, según sus datos. Su objetivo último es ofrecer una renta universal en criptomonedas de la que se puedan beneficiar todas las personas... también las que pierdan su puesto de trabajo por culpa de la IA.

Worldcoin, sin embargo, no estará disponible en EEUU en una primera fase, debido a sus normas de regulación de las divisas cripto.


Tokens gratis a cambio de registrarse


El objetivo es que las personas reciban una renta universal para compensar los millones de empleos que desaparecerán por el avance de la IA. DADO RUVIC / Reuters

A cambio de registrarse, el usuario recibirá tokens gratis. Según explica la propia compañía, la idea es que las personas puedan disponer de un capital en esta divisa digital para compensar los empleos que se destruirán en los próximos años a raíz del avance de los sistemas basados en inteligencia artificial. Altman cree que de esta forma se reducirían las desigualdades en la población mundial.

Los lectores de iris -"The Orb"- se encuentran principalmente en los centros comerciales. En España existen ya en 13 localizaciones, cuatro de ellas en Barcelona (Diagonal Mar, Splau, La Maquinista y Maremagnum). Los creadores de Worldcoin han optado por este parámetro biométrico porque es más difícil de falsificar. Una vez escaneado el ojo, la persona obtiene un “pasaporte digital global que preserva la privacidad”.

En unas declaraciones a Reuters, Altman todavía no tiene claro cómo se repartirán las ganancias obtenidas por los tokens, pero defiende que hay que experimentar para saber qué pasos seguir. La misma web explica que “no hay garantías sobre cuánto valdrá WLD (token de Worldcoin), o si tendrá valor. Al igual que otros activos digitales, el valor del token de Worldcoin puede cambiar, incluso significativamente, hacia arriba o hacia abajo”.

Una nueva gama de servicios


Si el proyecto siguiera creciendo y tuviera éxito, se podría abrir una nueva gama de servicios, explica la empresa. “La prueba global de personalidad desbloqueará una nueva generación de productos y servicios”, asegura. Algunos de estos serían las votaciones, las redes sociales o los servicios financieros. También se utilizaría para distribuir mejor las ayudas, becas o subvenciones de los gobiernos.


Worldcoin asegura que habrá una nueva generación de productos y servicios


El proyecto comenzó hace tres años y ahora mismo se encuentra en su fase beta. “Si tiene éxito, creemos que Worldcoin podría aumentar drásticamente las oportunidades económicas, escalar una solución confiable para distinguir a los humanos de la IA en línea mientras preserva la privacidad, permitir procesos democráticos globales y, finalmente, mostrar un camino potencial hacia la renta básica universal financiada por IA”, han dicho en el comunicado del lanzamiento.

¿Y la privacidad?


Uno de los puntos en los que ha insistido Worldcoin es en la privacidad. Si bien aseguran en que el iris basta para identificar a un ser humano y que la imagen tomada se borrará nada más verificada la “humanidad”, existe una letra pequeña. Aseguran que los datos están encriptados y que no son comercializados, sin embargo, en la declaración de privacidad de Tools for Humanity indica que “pueden ser transferidos”.


Samuel Altman, director ejecutivo de OpenAI, testifica durante una audiencia de supervisión del Subcomité Judicial del Senado sobre Privacidad- ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP

“Cuando usted nos facilita sus datos, estos pueden ser transferidos, almacenados o tratados en un lugar fuera de donde sus datos fueron recopilados originalmente. El país al que se transfieren, almacenan o tratan sus datos puede no tener las mismas leyes de protección de datos que el país en el que usted facilitó inicialmente los datos”, señalan.

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